Violencia no deporte

Imagen:ANGEL MANSO

«Algunos padres están criando a los ‘hooligans’ del futuro»

La violencia de los padres en el fútbol base reclama la atención de los especialistas desde hace décadas

Los ecos de la pelea entre los padres de los jugadores infantiles del Alaró y Collerense mallorquines encuentran respuesta en las palabras de profesionales como Madó González (Noia, 1969), psicóloga del deporte, coordinadora de la comisión de psicología del deporte del Colegio Oficial de Psicología de Galicia y secretaria de la división de psicología del deporte del Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos de España.

-En el año 2005, usted escribió un capítulo de un libro en el que abordaba la influencia de los padres en el deporte. Al parecer, es un problema que viene de lejos.

-Incluso de antes. En 1991, Frank L. Smoll clasificó a los padres en desinteresados, entrenadores, excesivamente críticos, súper protectores y bien orientados psicológicamente. Cuando yo en el 2001 empecé a oír hablar del tema con frecuencia, pensaba: «Qué exagerados». Luego me di cuenta de que los padres que conozco encajan en esta clasificación.

-¿En qué fase está el problema?

-Es necesario abordarlo, porque es muy grave y lo que sale a la luz es un mínimo porcentaje. Desde hace quince o veinte años, el comportamiento de los padres ha cambiado. Antes, casi no se involucraban en la vida deportiva de su hijo. Ahora lo hacen más y, a veces, de modo inadecuado.

-¿En qué sentido?

-La presión ejercida por los padres sobre los niños es excesiva. Ellos mismos se crean unas altas expectativas y, si no se cumplen, se genera una frustración que canalizan por medio de la violencia. Se ha olvidado el deporte como ocio, integrador, socializador y vehículo de valores. Solo por practicar deporte no se implantan esos valores. Hay que trabajarlos.

-¿Es el fútbol el que más lo sufre?

-Es en el que se dan los casos más graves, tiene más licencias (por tanto, más probabilidades) y más repercusión. Hay demasiados padres que desean que sus hijos sean Ronaldo o Messi. En otros deportes no hay unas expectativas tan altas. Pero es un problema global, no disciplinar ni territorial. Se está investigando en todo el mundo.

-¿La violencia es inherente al deporte?

-Me niego a aceptar eso. Sería aceptar que no hay solución. Y los comportamientos y actitudes de las personas se pueden modificar.

-¿Estos padres que se pelean como los de Mallorca están criando a los «hooligans» del futuro?

-Sin duda. Si los niños ven respeto, aprenden respeto. Pero es que parto de la base de que colegios y padres son los responsables de implantar no solo conocimiento, sino valores, en los niños.

-¿Qué se debe hacer con episodios de este tipo? ¿Sancionar?

-Desde la psicología debemos evitar que se produzcan. Prevención y educación. Igual que se entrena a los niños, que los padres aprendan comportamientos. Los talleres prácticos dirigidos a padres y entrenadores que se organizan desde hace diez años y las campañas informativas con trípticos y manuales específicos desde hace quince tienen ese objetivo.

-¿Alcanzan resultados?

-Pues cuando suceden casos como el de Mallorca, te lo planteas. Ves que en otros deportes funciona, y en el fútbol… a veces solo se trabaja cuando existe el problema. Obviamente, son más receptivos en los talleres los padres que no tienen esos problemas de violencia. Pero son necesarios para sensibilizar a la población, a los entrenadores y a los otros padres que sí son violentos. Y, entre todos, intentar modificar su comportamiento.

-¿Lo consiguen?

-Es difícil de cuantificar, porque para ello sería necesario un programa que recuente el número de conductas violentas y las evalúe y no lo hay. Es más, para que lo haya, hay que tomar conciencia real del problema, con la implicación global de federaciones, CSD…

-¿Están ustedes luchando contra los elementos sin ese programa?

-Son batallas individuales contra algo ahora inabarcable de este modo. Pero soy optimista. Todo suma. Se insiste en la sanción y no en evitar el problema. Se hacen cosas, pero no las suficientes.

«A la hora de la verdad, no tomamos medidas»

Madó González es la directora técnica de la Federación Gallega de Atletismo, una de las impulsoras del Marineda Atlético y, junto a sus hermanas, de La Mochila del Deporte, un proyecto que, como club, no persigue rendimiento deportivo, sino respuesta a la carencia de valores en el deporte, ocio, salud y formación. Una de sus iniciativas, los talleres que abordan la relación entre padres y entrenadores.

-¿Cuál es el objetivo?

-Identificar qué comportamientos y actitudes se desea modificar. Cómo deben comportarse padres y entrenadores para manejar esas situaciones, y que, entre todos, no las refuercen. La sanción es complemento, no la base.

-¿Cuál ha sido la respuesta?

-Pues muchas buenas palabras de clubes y federaciones, pero el único que ha aceptado organizar el taller ha sido el Leyma Coruña. Da la impresión de que, a la hora de la verdad, no tomamos medidas. Nadie niega que haya un problema, todos nos llevamos las manos a la cabeza. Y no es suficiente.

-¿Qué margen tienen ustedes?

-Hay una labor de educador. Pero se suele llamar a un psicólogo cuando hay un problema, como un apagafuegos. Y debería estar desde el inicio, con una labor de asesoramiento directo (al deportista) o indirecto (al entrenador para que trabaje con el deportista).

-¿Podrían actuar individualmente sobre cada padre?

-¿Cómo un psicólogo clínico? Si, hay casos. Pero no es frecuente.

-¿Mejor mantenerlos alejados?

-Para nada. Tienen una gran influencia, toman decisiones. Sin su presencia, los clubes no podrían trabajar. No hay que excluirlos, sino implicarlos.

-Hable del padre entrenador.

-Choca con el verdadero entrenador, dando indicaciones al niño, que se confunde. O le manda doble entrenamiento y le genera una presión excesiva que le puede llevar a abandonar el deporte.

-Del padre desinteresado.

-Hay que conocer sus razones. Es diferente el desinterés que la falta de tiempo. Hay que involucrarlo.

-Del excesivamente crítico.

-Identifica los éxitos y fracasos de sus hijos con los propios. Debe saber que cada niño tiene sus tiempos de desarrollo. También puede provocar el abandono.

-Y del súper protector.

-Deben asumir que el deporte se desarrolla en condiciones seguras. Que si llueve, no pasa nada, que todo está controlado y que es bueno que el niño adquiera autonomía.

La Voz de Galicia