Novas e vellas carreiras nas universidades galegas

Las universidades gallegas buscan nuevas carreras mientras 20 viejas están en el aire

Eliminar cualquier grado «non é unha decisión nada fácil», reconoce el conselleiro de Educación

Horizonte 2018. Es el que se han marcado las tres universidades y la Xunta para adaptar la oferta de enseñanza superior a la realidad social y económica del país. Y las universidades ya han enseñado sus cartas. Al menos, parte de ellas. Porque está en liza la implantación de cuatro grados en un par de cursos.

La primera en pronunciarse fue la Universidade da Coruña. Su rector, Julio Abalde, presentó en Ferrol la propuesta de nuevas titulaciones para el ya rebautizado campus industrial. Y esa oferta comprendía el grado de Xestión Industrial da Moda, con 45 plazas y dos opciones: una bilingüe y otra impartida solo en inglés.

Fue entonces cuando la Universidade de Santiago recordó que ella también reclamaba dos nuevas titulaciones para su oferta. Una de ellas es casi una demanda histórica: la de tener por fin un grado oficial de Criminoloxía, un título que la USC lleva años impartiendo como titulación propia. La otra es la de Biotecnoloxía, en consonancia con la especialización de su campus de excelencia internacional en ciencias y tecnologías de la vida.

La última en enseñar ya parte de su mano ha sido la Universidade de Vigo. El rector, Salustiano Mato, confirmó esta semana que la universidad ya trabaja en la elaboración de propuestas de nuevos títulos. Uno de ellos sería Enxeñaría Biomédica, que según el rector no entraría en competencia con la especialización de Santiago en la rama biosanitaria.

Pero según los criterios establecidos dentro del sistema universitario, hay que trabajar dentro de unos márgenes: los que establece la estructura (y por lo tanto la financiación estructural) de cada una de las universidades. Hablando rápido, eso significa que para introducir un nuevo grado hay que eliminar otro o para aumentar plazas en una carrera hay que reducirlas en otra.

Así que lo que todavía está en el aire es cuántas titulaciones están abocadas a desaparecer. Entre las tres universidades hay 23 grados diferentes que han sido sometidos a un plan de viabilidad porque no remontaban en demanda y durante tres cursos no alcanzaron el mínimo de matrícula exigido por la Xunta (50 alumnos en los campus principales y 45 en los periféricos). Se trata de Tecnoloxía da Enxeñaría Civil, Filoloxía Hispánica, Enxeñaría Eléctrica, Humanidades, Información e Documentación, Filoloxía Galega, Enxeñaría de Procesos Químicos e Industriais, Ciencias da Cultura, Eñxeñaría Civil, Enxeñaría Forestal, Xeografía, Filosofía, Xeomática e Topografía, Filoloxía Clásica, Ciencia e Tecnoloxía dos Alimentos, Ciencias da Linguaxe, Dirección e Xestión Pública, Enxeñaría Agraria, Enxeñaría Química Industrial, Enxeñaría dos Recursos Mineiros y Xeografía e Historia. No todos son susceptibles de desaparecer. La Xunta y las universidades están de acuerdo en que hay títulos que deben seguir impartiéndose a pesar de que no haya demanda o que su tasa de inserción laboral sea baja, como Filoloxía Galega y Filosofía.

El proceso será largo. Lo subrayó ayer el conselleiro de Educación: «Non é unha decisión fácil e hai que tomala con moito criterio e avaliando moitísimas variables». En eso está trabajando la Axencia Galega para a Calidade do Sistema Universitario de Galicia (Acsug). Juan Pou, director de la Escola de Enxeñaría Industrial de Vigo, lo ilustra muy bien: «Ahora hay crisis en la construcción y baja la demanda. ¿Vamos a cerrar esas carreras? Cuando se recupere, ¿dónde se van a formar los alumnos?».

«Precisa tranquilidade»

Tampoco es fácil rediseñar la oferta de titulaciones universitarias. También aquí es necesario hacerse una idea muy clara de la situación. «Hai que fixar criterios, facer análises de demanda, das posibilidades que ten cada universidade… Un traballo arduo, moi complexo e que temos enriba da mesa», explica el conselleiro. De todos modos, Román Rodríguez adelantó ayer que «en breve teremos unha comunicación neste sentido», aunque para ver el trabajo terminado habrá que tener un poco más de paciencia.

Cualquier decisión, sea implantar, eliminar o modificar un grado, «é sempre un proceso gradual, non é algo que se faga dunha hora para a outra» porque implica muchos cambios, tanto en lo que a alumnado se refiere como en la organización y el profesorado.

La Voz de Galicia