Muller e ciencia: “de maior quero ser científica”

Imagen:CÉSAR QUIAN

«Ojalá influyamos en alguna niña»

Coordina la serie «De mayor quiero ser científica», que se emitirá en V Televisión

LORETO SILVOSO

Es tan inquieta que, cuando la llamamos para esta entrevista, nos la encontramos en un congreso en Ámsterdam, adonde acaba de llegar procedente de otra reunión científica en Fráncfort. La bióloga portuguesa Joana Magalhães (Espinho, 1982) está volcada en difundir el papel de la mujer en la investigación. Ella es la coordinadora del proyecto del Instituto de Investigación Biomédica de A Coruña (Inibic) y la Fundación Santiago Rey Fernández-Latorre para despertar vocaciones entre las niñas a través de la serie De mayor quiero ser científica, que emitirá V Televisión.

-En vez de irse a otro sitio, se vino a trabajar a Galicia. Es usted un cerebro fugado a la inversa.

-Es un modo de vida que yo elegí. Fui educada con esa mentalidad. El programa Erasmus me marcó, así como la beca de doctorado europea Marie Curie, que me permitió estudiar en tres países distintos.

-Quiere decir que, si es voluntaria, viva la movilidad.

-Eso es. Te da la oportunidad de conocer otras formas de trabajo y formarte en otras culturas. Eso es lo maravilloso de la ciencia.

-Pero no lo son tanto los horarios, ni el estar siempre pendiente de conseguir una beca o la financiación para un proyecto.

-Vale, hay inestabilidad, pero como en todas las profesiones, desgraciadamente. La ciencia es un estilo de vida. Desde fuera parece duro, pero eso también es un estereotipo, como el de que no hay mujeres científicas.

-¿Sí las hay, pero no se las ve o no se las ve porque no llegan tan alto como los científicos chicos?

-Las dos cosas. Hay un estudio reciente, que apoyó la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas, que reveló que apenas un 10 % de las referencias en los libros escolares son mujeres. Y cuando hicimos el castingpara De mayor quiero ser científica, la única mujer que acertaron a nombrar los niños fue Marie Curie. Hay que hacerles llegar lo que se está haciendo en los laboratorios. Estoy segura que esto tendrá algún tipo de impacto. Ojalá influyamos en alguna niña.

-¿Para despertar vocaciones?

-Sí, para despertar vocaciones en ciencia, tecnología, ingeniería, matemáticas… y para fomentar la visibilidad de las mujeres en biomedicina.

-Aunque ya hizo antes un programa sobre el tema en Radio Voz, ¿qué ha supuesto para usted la experiencia de la tele?

-Ver cómo los chavales se emocionaban detrás de la cámara ha sido una experiencia maravillosa. Una niña dijo que vino desde Pontevedra porque le apasiona la ciencia. Eso ya lo vale todo.

«Yo soy de Espinho, cerca de Oporto, y aquí en Galicia me siento como en mi casa»

Antes de llegar a la universidad, Joana Magalhaes tuvo un gran dilema: tener que elegir entre ciencias y letras.

-Menos mal que los nuevos métodos educativos empiezan a unir ambas cosas. El trabajo por proyectos te permite interconectar todo lo que existe a tu alrededor.

-Aquí ya hay centros que lo aplican, como el colegio Jesuitinas de A Coruña.

-Creo que estos modelos pedagógicos amplían el foco del alumno y le hacen ser más creativo.

-¿Usted lo lleva a la práctica?

-Sí. He buscado conexiones entre arte y ciencia, en las que tuvieron un papel fundamental el museo MAC y el espacio Normal de la Universidade da Coruña, que debería tener mucho más protagonismo. A través de estos espacios realicé mi primera exposición colaborativa, Ollo da arte, y mi primera residencia artística con la compañía teatral Artesacia en la Fundación Luis Seoane (Transcénica). La gente que he conocido en A Coruña me ha encaminado hacia otros mundos que me estimulan y me hacen estar atenta a todo lo que pasa en la ciudad.

-Y esa apertura, ¿se extiende también hacia la hostelería? Lo digo por los restaurantes portugueses que han abierto por aquí recientemente.

-Sí, ya los he ido a conocer, ¡por supuesto! Mire, yo soy de Espinho, cerca de Oporto, y aquí en Galicia me siento como en casa. Los gallegos se parecen a los portugueses mucho más de lo que pensamos.

-Pues a veces aún nos miramos de reojo y con desconfianza.

-Soy consciente. Hay un cierto desconocimiento, pero, en mi opinión, es solo una frontera imaginaria. Deberíamos fomentar más las relaciones entre ambos, incluso con el idioma.

Fonte: La Voz de Galicia

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