Consellos psicopedagóxicos para o inicio do curso

Cada comienzo de curso es una oportunidad que hay que aprovechar al máximo. Por tanto, es necesario olvidarse del síndrome postvacacional. Para combatir los síntomas de este síndrome es bueno desterrar la idea de que las vacaciones son un estado absolutamente opuesto al periodo de trabajo y, por tanto, que uno es sinónimo de placer y el otro lo es de malestar y sufrimiento.

Además, es necesario asumir que se trata de un malestar propio de los primeros días y evitar darle demasiada importancia. Por eso es aconsejable afrontar la vuelta a clase como un nuevo periodo vital en el que desarrollar nuevas tareas de desarrollo personal y planificar actividades gratificantes para los días laborales. Desde los Servicios de Orientación recomendamos iniciar este periodo con el máximo de entusiasmo. Es decir, aprovechar nuestras potencialidades para empezar con buen pie el nuevo curso. Es muy importante el efecto primicia. Es decir, ofrecer buenas impresiones sobre el interés por el curso, la simpatía personal, la implicación, etc. Posiblemente estas primeras impresiones van a perdurar un buen periodo de tiempo. Hay que tener en cuenta que podemos reencontrarnos con nuestras amistades y hacer otras nuevas. También, es un buen pretexto para cambiar hábitos no saludables, fumar, consumo excesivo de alcohol, desajuste de horarios, actividades deportivas, etc. Intenta dormir alrededor de 8 horas diarias, te ayudará a conseguir un buen nivel de atención y concentración. Desayuna antes de venir a clase. El desayuno también potencia un funcionamiento óptimo físico y cognitivo.

Ahondando en este sentido, los días previos al comienzo de curso, recomendamos tener listo todo el material pedagógico necesario: libros de texto, cuadernos, bolígrafos, etc. En los primeros días de clase  es preciso estar muy alerta sobre todo lo que nos interesa: horarios, profesores, instrucciones, materias, etc. Por ello, es imprescindible llevar una buena agenda desde el primer día para anotar todo lo necesario.

Es recomendable conservar todo el material de años anteriores, tanto el que se ha usado como el que no. Además de un recuerdo de la infancia, puede venir bien de vez en cuando para repasar o hacer alguna consulta puntual. También pueden aprovecharse los cuadernos que no se acabaron el año anterior y reponer solo aquellos materiales: estuches, mochilas, bolígrafos, pinturas, etc. que se hayan acabado o que se encuentren en mal estado.

Como sucede todos los años, el curso es una carrera de fondo, así que cuanto antes se empiece a entrenar más preparado se está para la recta final de los exámenes. Es bueno que desde el primer momento se tenga el hábito de estudio. Si no hay todavía mucho contenido para empezar estudiar, se puede comenzar leyendo alguna lectura recomendada para cada edad. Además, en lugar de repasar solo la materia que ya se ha visto en clase, también puede leerse el tema que se va a impartir al día siguiente. Eso ayuda a estar más atento, entender mejor lo que el profesor está explicando y preguntar por lo que no se ha entendido.
Hay que tener en cuenta desde el primer momento no hacer procrastinación. Es decir, posponer tareas, dejar para después lo más ingrato, incumplir los compromisos. Este es uno de los principales problemas de los adolescentes y jóvenes. El problema es que cuando se empieza a incumplir nuestras propias previsiones, llega el abandono. Dejar para los últimos días el estudio o los trabajos escolares es un error que conlleva ansiedad, desmotivación y escasas expectativas de éxito.
Boy on mobile phone in library
¡Ojo con el abuso del móvil! Desconéctalo mientras estudias. Evita los mensajes, los whatsapps, los toques y las llamadas que acaban desconcentrándote cada pocos minutos. También es aconsejable que no consultes el correo electrónico cada pocos minutos si estás estudiando con el ordenador. Dedica un tiempo fijo planificado previamente a conectarte con tus amigos, para que no te  robe tu tiempo de estudio.

Una vez hayas recibido tu horario de clases, organiza tu horario de estudio teniendo en cuenta también otras actividades de ocio o formativas que te interesen. La organización en el estudio es la clave del éxito. Puedes consultar “Organiza tu tiempo de forma eficaz”; esta herramienta te puede ayudar en la gestión del tiempo de estudio.

Todos los años nos proponemos nuevos compromisos al inicio del curso, aunque para ser sinceros, no siempre los mantenemos. Es importante que sean compromisos fáciles de llevar a cabo, para que nos  acostumbremos a cumplirlos y no queden solamente en un brindis al  sol. Confecciona tu horario de estudio personal. Ten en cuenta cuándo estás más despejado y no hagas burradas cómo estudiar más de lo que tu mente aguanta. Tómate un descanso de unos diez minutos por cada hora que estés estudiando para despejar la mente.

Los objetivos que se marquen al inicio del curso, como el de estudiar todos los días, tienen que ser ante todo realistas.  Primero, tiene que ser un objetivo que se pueda cumplir fácilmente, y segundo, que sea objetivable, es decir, que podamos comprobar fácilmente si lo hemos cumplido o no. Es decir, no planees estudiar cuatro o  cinco horas todos los días si sabes de antemano que no lo vas a hacer.  Mejor empieza con una hora de repaso y comprueba que cumples con los horarios antes de plantearte nuevas metas. Prueba a fijarte objetivos para periodos cortos y céntrate en ellos para cumplirlos. Concéntrate a tope y cuando termines, diviértete con tus amigos.
Una vez hecho esto, llega la hora de planificarse de forma  más exhaustiva para conseguir que estos compromisos se conviertan en una rutina. Eso sí, es importante planificar tanto el ocio como el estudio. Además de hacer deberes y repasar la lección un par de horas todas las tardes, es recomendable
reservar un rato para salir con los amigos.
Cuando se habla de ocio, no se hace referencia solamente a las actividades extraescolares, a jugar con el ordenador o a chatear con tus amigos en las redes sociales. Estamos hablando de estar en contacto  físicamente con personas de la misma edad para aprender a compartir juegos, hacer deporte y socializarse. Es decir, no pasar tanto tiempo delante del ordenador y aprovechar el buen tiempo para estar al aire libre, conocer a gente y aprender jugando.

A la hora de trabajar en casa, elige siempre que puedas un lugar fijo para estudiar tranquilo y alejado de distracciones. Si es necesario, habla con tu familia para crear un clima adecuado. Prepara las cosas que vayas a necesitar antes de sentarte, así evitarás tener que levantarte cada vez que necesites algo. No te olvides de cuidar el ambiente para estar cómodo durante el tiempo de estudio: ventilación, buena iluminación, silla y mesa confortable, etc. Lo principal para convertir el estudio diario en un hábito es organizarse bien, sobre todo si además de las clases tienes alguna otra actividad extraescolar.
Cuando algo se convierte en una rutina quiere decir que se hace de forma mecánica, y por tanto, requiere menos tiempo y esfuerzo; te costará menos.
Para terminar, sé responsable. Ten en cuenta que en estos momentos hay millones de personas que no tienen el privilegio de estudiar y estarían encantados de hacerlo. Tanto tu familia como la sociedad están invirtiendo recursos e ilusiones en ti. Aprovecha cada minuto de tu vida. Si te organizas bien da tiempo para todo.

Artículo de Juan Antonio Planas. Presidente de la Confederación de Organizaciones de Psicopedagogía y Orientación de España (COPOE).