Carrera de obstáculos en el pupitre

Carrera de obstáculos en el pupitre

Un alumno español que ahora comience tercero de primaria podría afrontar hasta ocho test diagnósticos en los próximos ocho años

Comienza el curso y para muchos las evaluaciones, recuperaciones y globales no van a ser las únicas pruebas a las que se sometan. En España, los estudiantes de los 8 a los 16 años pueden pasar hasta ocho test diferentes, aunque lo más probable es que tengan solo cuatro, o cinco como máximo. Son estos:

Pruebas internacionales PISA.

El Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos es la prueba más conocida. Organizada por la OCDE, sus críticos le afean su carácter economicista, no en vano las pruebas las desarrolla el grupo Pearson, propietario de The Financial Times. Se realiza entre alumnos de 15 años (4.º de la ESO) y consiste en conocer no tanto los conocimientos del estudiante como su capacidad para entender, analizar y resolver diferentes situaciones. De carácter trianual, mide tres materias: ciencias, matemáticas y lectura, y en cada edición se centra en una de ellas.
Esta primavera tuvieron lugar los exámenes del 2015 y en España participaron 40.000 estudiantes, de los que 1.600 eran gallegos. Los resultados se conocerán a finales del 2017.

En general, España sale mal parada en estos estudios, situándose entre los puestos 28-32.º según las especialidades. Hay dos motivos que lo explican: las diferencias sociales, pues los alumnos acomodados tienen 34 puntos más que los de entornos menos favorables y 53 más que los hijos de inmigrantes; y el tipo de examen, que exige leer con mucha atención y analizar con calma las preguntas, lo que convierte la prueba en un proceso trabajoso (aunque no difícil).

PIRLS. Son las siglas en inglés del Estudio Internacional de Progreso en Comprensión Lectora. Es una prueba de lectura que se realiza cada cinco años entre alumnos de 4.º de primaria. Es altamente valorada y está organizada por la IEA, la Asociación Internacional para la Evaluación del Rendimiento Educativo, que tiene sede en Holanda. En el estudio participan 50 países y la próxima prueba se hará este curso, entre marzo y junio en España (será su tercera edición en nuestro país), y al igual que PISA los resultados no se avanzarán hasta diciembre del 2017.
Tiene una dinámica muy parecida a PISA y las reválidas: un cuadernillo con un texto seguido de doce preguntas sobre el mismo. En el 2011 participaron 8.580 alumnos españoles de 312 centros. El resultado fue parecido a PISA: de los cuatro niveles que hay (bajo, intermedio, alto y avanzado), España está en el intermedio -de 475 a 550 puntos- con 513 puntos. La media de la OCDE y de la UE está en 535. Hong Kong, Rusia y Finlandia encabezan la lista, aunque ninguno está en el nivel avanzado.

Al igual que en PISA el grueso del alumno español está en los niveles intermedios, con un porcentaje mínimo de estudiantes brillantes (4 % frente al 18 % de Finlandia) y un grupo importante (28 %) en la zona muy baja-baja de la tabla mientras solo el 8 % de los niños finlandeses se encuentran en este grupo.
TIMSS. Es el complemento del PIRLS, organizado también por la IEA pero para matemáticas y ciencias. Sus siglas significan Estudio Internacional de Tendencias en Matemáticas y Ciencias.
Está pensado para alumnos de 4.º de primaria y 2.º de la ESO, pero en España se ha decidido desde el 2011 que solo se evaluarán a los alumnos de primaria. La última edición -es cuatrienal- tuvo lugar el curso pasado (en la primavera de este año) y participaron solo unos 5.000 alumnos españoles. Los datos se conocerán a finales del 2016.
Tiene la misma división por niveles que el PIRLS, y España sigue en el grupo intermedio, aunque con una puntuación mucho más justa: 482 en matemáticas y 505 en ciencias. Una vez más la mediocridad se impone: solo un 1 % de alumnos brillantes frente al 18 % que tienen los ingleses. El 44 % de los españoles está en un nivel bajo o muy bajo de matemáticas frente al 15 % de los fineses. El único consuelo es que en esta materia la media de la OCDE también baja, hasta los 500 puntos. En ciencias la cosa mejora, pero solo un poco: con 505 puntos, España está 20 por debajo de la media de la OCDE y a 65 de Finlandia. El 33 % de los alumnos tiene un nivel bajo (o peor) y solo el 4 % está en lo más alto; las cifras de Finlandia son 8 y 20 %, respectivamente.
Este año España ha participado por primera vez en el TIMSS Advance, para alumnos de 2.º de bachillerato (matemáticas y física).
ICCS. Es el tercer pilar de la IEA, y en esta ocasión se trata de un Estudio International sobre Civismo y Ciudadanía. Se realiza cada siete años y la siguiente cita es la próxima primavera; está pensado para alumnos de 2.º de la ESO. España mantiene un nivel intermedio de conocimiento y comportamiento en derechos civiles: 505 puntos que se contraponen a los 576 de Finlandia. En el país nórdico el 60 % de los estudiantes tienen un alto conocimiento y desarrollo de las cuestiones cívicas; en España, solo lo tiene el 26 %.
EECL. Organizado por la Unión Europea, es un análisis del conocimiento de otras lenguas: Estudio Europeo de Competencia Lingüística (EECL). España participó en el 2011 con 7.651 alumnos de 4.º de la ESO.
En este terreno, estamos por delante de Francia o Inglaterra, tanto en primera (inglés) como en segunda lengua extranjera (francés), aunque nuestro nivel es bajo: un 25 % tiene cierta soltura en inglés, frente al 90 % de Suecia. En cambio, en segunda lengua (francés) la cosa mejora algo: el 40 % comprende bien lo escrito, aunque solo el 20 % entiende si le hablan; en Holanda el 60 % se maneja en alemán (aunque solo un 5 % de los estudiantes suecos saben español).
El próximo estudio se hará este curso, en primavera.

Pruebas nacionales

LAS REVÁLIDAS. Comenzaron a aplicarse el curso pasado en 3.º de primaria con polémica porque, al contrario de todas las anteriores, estas no son anónimas. Aunque la Administración aseguraba que era un caso similar a la prueba diagnóstica de 4.º de primaria -solo que un año antes- muchos padres entendieron que identificar al alumno era una diferencia excesiva. Este curso la realizarán los alumnos de 6.º de primaria y Wert dijo que no era totalmente excluyente -si la suspendes, repites-, aunque sí tendría cierto valor para pasar o no a la ESO. El próximo curso entrará en vigor para los estudiantes que terminen 4.º de la ESO y sí tendrá carácter de reválida porque si no se aprueba no se continúa, ni a FP ni a bachillerato, y en el futuro incluso limitará la concesión del título de secundaria.

La Voz de Galicia