Cariño alerta de «discriminación» a menores inmigrantes en el fútbol

El club deportivo local asegura que los hijos de extranjeros de 12 a 16 años solo pueden federarse si presentan contrato laboral del padre y la madre

Jugadoras del CD Cariño (de azul) en un partido contra el Narón, en una imagen de archivo. josé pardo


La nueva directiva del Club Deportivo Cariño, presidida por Carlos Yáñez Quiza, considera «discriminatorio» que los chavales de entre 12 y 16 años hijos de extranjeros tengan que presentar un contrato de trabajo «de su padre y su madre», además de la descripción del puesto y los detalles de la remuneración, para darse de alta en la Federación Galega de Fútbol y, por lo tanto, poder competir. «Normalmente recogemos las fichas en la federación (la delegación de Ferrol), las traemos aquí, les ponemos la foto y los padres firman la autorización -explican-, pero en el caso de los inmigrantes tienen que ir los niños a la federación».

Ni el presidente ni la vicepresidenta, Liliana Correa, entienden las razones de esta normativa que, sostienen, «margina» a los niños de familias inmigrantes de esa franja de edad. Así, puede darse el caso de un crío que haya jugado hasta los 12 años sin problema en la liga comarcal y este año haya tenido que quedarse fuera. «En nuestro club, en Cariño, teníamos dos casos, pero al final uno de ellos se tuvo que marchar de aquí y otra chica no quiso continuar, creemos que a lo mejor porque tampoco podía cumplir esos requisistos».

Y es que, se preguntan los representantes del CD Cariño «¿en qué familia tienen, en este momento, contrato laboral el padre y la madre?». Como apunta Yáñez, el origen del endurecimiento de las condiciones para federar a los chavales extranjeros radica en la sanción de la FIFA al FC Barcelona, por vulnerar el Reglamento sobre el Estatuto y la Transferencia de Jugadores, que prohíbe los fichajes de futbolistas comunitarios menores de 16 años y extracomunitarios menores de 18, para su protección. «Pero a este nivel no es justo que se haga esta discriminación y que esos niños se tengan que quedar sin jugar porque se les exigen cosas que no pueden cumplir. Si surge un crack que tomen medidas, pero la mayoría vienen para practicar deporte», remarcan.

La Voz de Galicia